Política

Mario Taracena: “Se avanzó más de lo que yo imaginé”

El diputado Mario Taracena Díaz-Sol entregará este sábado la Presidencia del Organismo Legislativo, al cumplirse el período para el que fue electo; en esta entrevista hace un resumen de su experiencia en el cargo, sus logros, los asuntos que deja pendientes y, en general, el papel de los parlamentarios al iniciar el segundo año de la octava legislatura.

¿Cómo califica su experiencia como presidente del Congreso?

No me lo esperaba tan así. La verdad, para ser honesto, sabía que iba a ser conflictivo, que iba a tener muchos problemas y enemigos, que habría muchos intereses, pero me quedé corto. Primero, se avanzó más de lo que yo me imaginé, se avanzó como no se había avanzado en muchísimos años, lo cual es una bendición para Guatemala, y segundo me di la grata sorpresa de lograr el apoyo de los diputados, con 105 votos, para leyes importantes, como la Orgánica y la de Servicio Civil del Congreso, el Código de Migración y la Ley electoral. Fueron 51 decretos, se caminó bastante en la parte política; creo que fue muy buen trabajo, y no solo fue mérito de Mario Taracena, sino de los señores diputados que entendieron la importancia que tenía la agenda y la presión que había de la calle, que quería cambios y transparencia en el país.

En términos del Organismo Legislativo, donde están los tres sindicatos y todo, pues difícil; es duro despedir gente y hacer los cambios, pero era necesario. De 3 mil 500 trabajadores que tuvo la administración anterior, esta se va a quedar como con 1 mil 600; quitamos más de la mitad sin hacer mucho escándalo y no por el hecho de despedir, sino porque había que diferenciar al verdadero trabajador del Congreso de ese vago que se aprovechó del presupuesto, se metió al sindicato y que extorsiona. Aquí hay gente que, de verdad, mis respetos, mi admiración y todo mi apoyo, y serán unas 500 o 600 gentes que de verdad se lo merecen, porque aman, aprecian y respetan al Congreso, pero hay otra bola de alacranes que nos tenemos que quitar de encima, y el presidente Oscar Chinchilla se quedará con esa tarea. Le dejamos un cronograma de lo que tiene qué hacer, cuándo viene la reclasificación y cuándo son las evaluaciones, para que el trabajador del Congreso se sienta orgulloso de trabajar en una institución como esta.

¿Cuáles son, según usted, los principales logros de su gestión?

La transparencia. Primero el reconocimiento de que había un problema y había que componerlo; había exceso de plazas, de gasto y de presupuesto, mucha situación dispareja, un grupo de diputados trabajaba y los demás no hacían nada. Todo eso lo corregimos y eso fue bueno, pero tal vez el primer paso que dimos fue reconocer el problema y lo enfrentamos. Hubo momentos de mucha angustia, de muchas fricciones, hasta amenazas personales, pero se hizo, era necesario hacerlo. No es que Taracena sea el súper héroe, no, pero sencillamente me tocó el momento y el lugar indicado, y no me quedó más remedio que hacerlo. Quiero aprovechar para decirle a mis compañeros que lo sucedido nunca fue personal, fue puramente profesional, nunca lo hice con dedicatoria. Hay que entender que estos tragos amargos van única y exclusivamente en la dirección de fortalecer al Congreso de la República, que es una institucionalidad, de darle solvencia ante el país; ahorita el Congreso puede ir a pedir la planilla, de quien sea, porque ya enseñó la suya, no escondimos nada. Por el otro lado, tenemos la satisfacción de ser la institución del Estado más transparente, y lo dice la Procuraduría de los Derechos Humanos, que nos puso una nota de 98 por ciento, y a nivel de América Latina logramos estar en el cuarto lugar como el Congreso más transparente, en un año; creo que es un esfuerzo meritorio y de aplauso para todos mis compañeros, para la administración y para esos grandes trabajadores que quieren al Congreso.

En el 2016 iniciamos las transmisiones del Canal del Congreso con una entrevista sobre su plan de trabajo. ¿Qué tanto logró de lo hablado?

Me pasé, tres veces me pasé de lo que me había propuesto. Me quedé un poco corto en la parte de infraestructura. Quería entrarle a la Casa Larrazábal, quería comprar los terrenos para el Congreso y se me enredó un poco, y lo quería hacer porque ha sido un negocio sucio; la gente se encarama sobre precios, y un terreno que cuesta US $1 millón lo subieron hasta US $10 millones. Ahora ya está el precio exacto y no nos dio tiempo, pero vamos a tratar de que se compren esos terrenos, porque el espacio en el Congreso es urgente, hay que construir el edificio del Congreso, no podemos seguir pagando esas cantidades de dinero que estamos pagando en alquileres, pues con lo que pagamos podemos sacar un préstamo para ser dueños de un edificio.

¿Se siente satisfecho de su gestión?

Sí, contento porque he dejado mi vida en el Congreso y qué bueno que pude sentar las bases para que esto camine diferente. Preocupado también porque ahora toca un año para ver que no se vaya a retroceder. No va a ser tan sencillo y eso lo tiene que tener claro el pueblo de Guatemala; quedó en ley todo, ningún diputado puede tener más de tres plazas, no hay diputados de primera, segunda ni de tercera. Nadie puede ganar más que un diputado. Dejamos ciertas normas en ley y para cambiarlas se necesitan 105 votos.

Entonces, desde ya les anuncio que la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE) no va a votar por ningún cambio; al revés, podemos ser más fiscalizadores, pero no para atrás. Quiero aprovechar para agradecer a quienes realmente empezaron esta lucha, que fue la calle, que fue la plaza, a todos esos jóvenes que tuitean y que pasan mensajes. Estoy seguro que esa generación silenciosa hizo una revolución en el país y que yo lo único que traté de hacer fue ser el intermediario entre el Estado y la población. Creo que la lucha que se hizo se debe, se la dedico y le doy todo el mérito a la plazocracia, a la gente que salió a la calle a pelear sus derechos.

¿Cuáles son los temas que quedan pendientes?

Temas concretos, como la Ley de Competencia, que tiene 31 años de atraso. En la Constituyente dijimos que eran prohibidos los monopolios, pero no ha pasado nada, y ahora sí, está en tercera lectura y es una ley trascendental, que sí toca elefantes grandes, como cemento, azúcar, televisión abierta, agua y a todos los grandotes que están allí; será una ley bastante conflictiva.

Otra ley que quedó bastante avanzada, que va en un proceso técnico y muy bien manejada por Elisa Colom, es la Ley de Aguas; ella está dirigiendo ese grupo y ya hablé con Chinchilla para que no se politice. En este momento se va a socializar con los 48 cantones y también con la gente de oriente para que se enteren de qué es y no la empiecen a satanizar. Todos los gobiernos de América Latina tienen Ley de Aguas y creo que debemos entender que el agua es de Dios, pero entubarla y ponerla cuesta dinero, y el Estado es responsable.

¿Y en materia administrativa?

Quedó un cronograma, van a seguir los despidos y viene la reclasificación; le van a ir a preguntar a cada trabajador cuáles son sus méritos, su currículum, si llena los requisitos y entonces nos vamos a topar con mucha gente que no los llena, pero que tiene sueldos de máster. Se aprobaron 5 manuales y 1 de esos es de puestos y salarios; eso significa que las secretarias que ganan Q45 mil van a bajar a ganar Q9 mil. Se va a acomodar a toda la gente y por eso se va a reclasificar; nadie va a poder ganar más que un diputado.

¿Cuál va a ser su papel?

Regreso a ser un diputado raso; eso es lo que he estado haciendo los últimos 30 años, tranquilo, el de siempre, trabajando con el partido, en la línea de mi partido, fiscalizando, dándole una mano a Oscar Chinchilla para que no se salga del rumbo. Hay una agenda nacional que no era que la manejaba yo; es una agenda de presión de las fuerzas vivas del país, y esa agenda está vigente, está viva y va a seguir.

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